Secta
La secta es la condición que divide una carta en diurna o nocturna según si el Sol estaba sobre o bajo el horizonte al nacer, y reparte a los siete planetas en dos bandos que funcionan mejor o peor según a cuál pertenezcan.
Es una de las claves de la astrología helenística, y de las que más se perdió: buena parte de la astrología del siglo XX la ignoró por completo. Recuperarla cambia lecturas enteras.
La idea es simple y tiene consecuencias grandes: el mismo planeta, en la misma posición, se comporta distinto según la carta sea de día o de noche.
Qué revela
Cuál de las dos luminarias manda. En carta diurna el Sol encabeza y ordena la lectura; en carta nocturna, la Luna.
Qué benéfico está en su mejor forma: Júpiter de día, Venus de noche. El de turno da más y con menos costo.
Y sobre todo, qué maléfico está atemperado y cuál descontrolado. Saturno pertenece al bando diurno y Marte al nocturno: cada uno se porta mejor en su secta y endurece fuera de ella. Un Marte en carta diurna es harina de otro costal que un Marte en carta nocturna.
Por qué importa tanto
Porque es la diferencia entre leer siete planetas sueltos y leer un sistema con bandos. Sin secta, Saturno es siempre «el maléfico mayor»; con secta, es un planeta que en la mitad de las cartas está de tu lado.
La tradición suma condiciones más finas —hayz y halb, que combinan la secta con el hemisferio y el signo— que refinan todavía más el juicio.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la secta en astrología?
Es la condición que divide una carta en diurna o nocturna según si el Sol estaba sobre o bajo el horizonte al nacer. Reparte a los siete planetas tradicionales en dos bandos, y cada uno funciona mejor cuando la carta pertenece a su secta.
¿Cómo sé si mi carta es diurna o nocturna?
Depende de si el Sol estaba sobre el horizonte —entre el amanecer y el atardecer— o debajo, en el momento del nacimiento. Es diurna en el primer caso y nocturna en el segundo.
¿Qué planetas pertenecen a cada secta?
Al bando diurno pertenecen el Sol, Júpiter y Saturno; al nocturno, la Luna, Venus y Marte. Mercurio es variable: se alinea con el bando según de qué lado del Sol esté.